miércoles, 30 de septiembre de 2015

II PREMIO ANDALUZ DE POESÍA "TINTAS PARA LA VIDA"

El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba pone en marcha la campaña promocional ‘Regala vida, dona órganos’ y con el propósito de continuar difundiendo entre los sectores más jóvenes de la sociedad la importancia del acto generoso de la donación, convoca el 
II PREMIO ANDALUZ DE POESÍA ‘TINTAS PARA LA VIDA’.


Estas son las bases:
1. Podrá concurrir a este concurso todo el alumnado de 5º Y 6º de Primaria, así como de ESO, Bachillerato y Ciclos Formativos de Grado Medio, que cursen sus estudios en centros docentes andaluces, y cuyas edades estén comprendidas entre las que se indican en las categorías de premios. 2. Enviarán un único poema por alumno, que no supere los 25 versos, sobre el proceso que envuelve la donación y el trasplante de órganos (donación tanto de vivo como de fallecido, gesto altruista, nueva oportunidad de vida para el receptor, logro de la Medicina, etc.) 
3. Los trabajos se presentarán a través de la página web del hospital, cumplimentando el formulario publicado en www.hospitalreinasofia.org 
4. El plazo de admisión concluye el 30 de noviembre de 2015. 
5. Se establecen dos categorías (para alumnado cuya edad esté entre los 10 y los 18 años) y tres premios para cada una de ellas: Categoría A para el alumnado de 5º y 6º de Primaria, así como 1º y 2º de la ESO. Categoría B para el alumnado de 3º y 4º de ESO, 1º y 2º de Bachillerato y alumnado de Ciclos Formativos de Grado Medio. Primer Premio de ambas categorías: Lote de libros y una tablet de 10 pulgadas. Segundo Premio de ambas categorías: Lote de libros y una tablet de 7 pulgadas. Tercer Premio de ambas categorías: Lote de libros y un libro electrónico. Los premiados en las dos categorías realizarán un taller de poesía en Córdoba (el desplazamiento a Córdoba de los premiados será por sus propios medios).
6. El jurado estará presidido por la gerente del Hospital Universitario Reina Sofía, y compuesto por representantes del mundo de las letras.
7. Los poemas ganadores, más los seleccionados por el propio jurado en función de su calidad, integrarán la publicación Antología ‘Tintas para la Vida VII’, que será editada por el hospital, la Delegación Territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales y la colaboración de la Delegación Territorial de Educación. 
8. La publicación de los poemas en la mencionada antología no devengará derechos de autor.
9. El ganador-a de este premio, en cada una de las dos modalidades, no podrá repetir en la misma modalidad en un plazo de dos años.
10. El fallo del jurado será inapelable y se dará a conocer en los medios de comunicación y también de forma personalizada a los participantes seleccionados. El jurado podrá declarar desierto el certamen o alguna de sus modalidades, decidiendo en última instancia sobre la interpretación de las bases.
11. La entrega de premios tendrá lugar en Córdoba; la fecha y hora se anunciará a los ganadores y público en general una vez conocido el fallo, siendo preceptiva la asistencia, (por sus medios), de los ganadores-as a la entrega de premios.
12. Serán declarados nulos los textos que no contemplen los datos necesarios para su identificación o que no se ajusten a las bases del concurso.
13. Los originales presentados serán destruidos a partir de dos meses de la fecha del fallo del jurado.
14. La participación en este certamen supone la aceptación de sus bases. Desde este enlace se puede acceder al formulario de inscripción.

domingo, 27 de septiembre de 2015

¡COMIENZA EL CURSO!

Comienza el curso escolar y desde aquí queremos dar la bienvenida al alumnado que se incorpora por primera vez al centro. A todos os invitamos a participar en el blog de la biblioteca, que este año quiere ser más que nunca un lugar donde podáis expresar vuestras opiniones, consultar novedades y realizar actividades. ¡Os esperamos en la biblioteca!

martes, 9 de junio de 2015

EL VUELO DE CLAVILEÑO

Os dejo el enlace a la representación que nuestro querido grupo de teatro Aquelarre de Comediantes estrenó en el teatro Apolo durante las Jornadas de Siglo de Oro. Muchas gracias a Antonio López por la grabación.
                                       EL VUELO DE CLAVILEÑO

jueves, 4 de junio de 2015

MICRORRELATOS

Ashran, el mago

El mago desapareció y la dama junto al gigante se escapó. Sólo quedábamos en esa enorme sala del palacio, el asustadizo de José y yo, Sofía. Ambos éramos criados en palacio, aunque no nos conocíamos mucho.
- ¡Jośe, tenemos que decirle a Su Majestad lo ocurrido!- dije.
Un mago con una capa azul eléctrico había aparecido junto a un gigante en la sala de bailes del palacio donde la dama Anabel estaba tomando unas clases de ballet, mientras José y yo  estábamos limpiando, oímos un gran estruendo y nos encontramos con ese mago y a la dama entre las grandes y ásperas manos del gigante.
José, asustado por si ese mago volvía, se quedó en la sala mientras yo fui a avisar al rey. Pero el rey no se asombró al escuchar lo que le decía. Simplemente le dijo a María, una sirvienta:
-¡Avisa ahora mismo a todo mi ejército! ¡Nos vamos a la isla en la que habita Ashran el mago!
                                                                  Laura Soto Vargas. 2ºA. 

MICRORRELATOS

Durante el curso 2014/15, los alumnos de 2ºA-B bilingüe han participado en un particular concurso de microrrelatos. Iremos publicando aquí algunos de los ganadores.

El gigante y el mago

¿Qué nos hace ser especiales?- preguntó con astucia el mago.
Aquel era el primero de los tres famosos acertijos del mago Exteforem. La leyenda  contaba que para poder entrar en la cueva en la que se hallaba la bella dama,era necesario resolver antes los tres acertijos. Muchos guerreros, magos, filósofos e incluso reyes habían regresado  a sus hogares con la mirada perdida y la expresión vacía, y nunca se habían recuperado.

El gigante Roforeto había ido allí dispuesto a derrotar al mago y conseguir rescatar a la dama.
Roforeto quedó pensativo, ¿qué nos hacía ser especiales?
- Nuestras virtudes, pero también nuestros defectos-contestó.
-Correcto- refunfuñó el mago.
- ¿qué tres cosas no se pueden ocultar?
-El sol, la luna y la verdad-respondió sin dudar, sabía que aquella era la respuesta pues la había leído en un antiguo cuaderno budista.
- Esta no la sabrás...¿qué tienes siempre y no puedes perder?
Y tras mucho pensar Roforeto lo entendió.
-Nuestra sombra.
El mago desapareció y la dama junto con el gigante escapó.

                                                                     María Morales Plaza. 2ºB.

lunes, 25 de mayo de 2015

VARIACIONES SOBRE LA NARIZ de Nikolai Gogol

Los alumnos de 2ºA-B bilingüe han escogido los relatos de tres alumnos de entre los 31 que forman la clase en los que proponen diferentes y originales finales para el relato La Nariz del escritor Nikolai Gogol. Los elegidos son:

El problema de la nariz era muy fácil , tan solo se la puso a Voldemort y todos tan felices porque así Harry Potter no se metía con él por no tener nariz aunque se lo merecía por haber matado a sus padres, pero en fin, con el dinero que ganó Kovalez al venderle la nariz pues se compró una casa y un coche. Años más tarde se casó con Nuria y tuvieron dos hijos llamados Kovuria y Nuralev. Él fue listo y guardó el dinero en el banco. A veces quedaba con su gran amigo Voldemort ya que gracias a la venta de la nariz había resuelto su vida.
                                                                                                        Eva Rezette

Cuando el mayor Kovalev recibió su nariz de las manos del policía, estuvo pensado en como volver a pegarla en su sitio. Probó muchas cosas, intentó pegársela con pegamento pero se caía e intentó coserla él mismo pero no lo consiguió. Él estuvo hablando con sus amigos de como podía volver a pegarla, algunos le daban remedios caseros, pero uno le recomendó un médico muy bueno.
Kovalev fue a ver al médico para que le pegara la nariz. Al llegar a la consulta, el médico le atendió pero le dijo que era imposible volver a pegar la nariz.
                                                                                                        Víctor González López 

Kovalev una vez ya en casa decidió una forma para pegarse la nariz.
- Ya está, iré al supermercado y compraré pegamento fuerte.
Una vez ya en la tienda...
- Perdone, ¿podría decirme dónde está el pegamento fuerte?
- Sí, claro. Tercera fila, a la derecha.
Kovalev pensó que ya que estaba allí podría comprar unas frutas.
Su nariz aprovechó ese despiste y se escapó...
- Aquí está, un kilo de plátanos, bueno, voy apor el pegamento.
Una vez ya en la caja...
- ¿Qué hay aquí? ¡Es mi nariz! ¿Qué hace en la bolsa de los plátanos?
Kovalev se guardó la nariz y ya en casa...
- Vale, ahora una buena cantidad de pegamento.
Kovalev se pegó muy bien la nariz y ya no tuvo opción de escaparse.
                                                                                                             Alonso Soler Alonso 

jueves, 7 de mayo de 2015

LA PARADA INFINITA de Cristina Prieto Sánchez



Corrió hacia la parada con la esperanza de que se hubiese retrasado. Pero cuando llegó el autobús ya se perdía al final de la calle. Le había vuelto a pasar… El próximo tardaría 45 minutos en llegar. Esta vez su madre sí se enfadaría, era la comida familiar: primas, tíos, sobrinas y abuelos; se reunían todos una vez al año. Por lo que le envió un mensaje para no tener que lidiar con su enfado.
Había una señora mayor que esperaba sentada. La miró y se sonrieron. Le extraño que no hubiese cogido el autobús, solo uno recorría aquella zona. Para matar el tiempo, se sentó junto a ella y comenzó a leer un pequeño libro que llevaba consigo. La señora apenas se movía, solo de vez en cuando miraba de un lado a otro y cuando Lucía levantaba la vista se volvían a sonreír. Aquella actitud le sorprendió, la mujer esperaba paciente al autobús. Solo esperaba. Al fin llegó y Lucía sacó su tarjeta, pero ella no se movió. Sorprendida, una vez más, se limitó a despedirse. Durante el trayecto pensó en aquella extraña señora, quizás estuviese esperando a alguien o sufriese alguna enfermedad. Debía de dejar de buscar una  historia apasionante tras todo lo que le rodeaba.
Cuando llegó se disculpó de su tardanza y se unió a los asistentes. Su madre supo disimular su enfado, aquel no era lugar ni el momento. Lucía nunca había entendido el sentido de aquellas reuniones. Con algunos de los presentes no tenía ninguna relación y se limitaba a saludarlos de manera cordial. Y con el resto intercambiaba palabras vacías sobre aquello y lo de más allá. Le recordaban bastante a las cenas burguesas o aristocráticas, de las que tanto había leído en sus libros, en las que todos lucían sus más bellas galas y los elogios rebosaban como las copas de champán. Ese mar de apariencias lo presidía el patriarca, siempre tan notable en las ceremonias.
 Al cabo de unas horas empezaron a despedirse y ella cogió el autobús de vuelta. Al bajarse encontró a la mujer tal y como la dejó. Parecía que no hubiese pasado el tiempo. Preocupada, se acerco y le dijo.
-Disculpe, ¿necesita ayuda?
-No, tranquila, estoy bien- respondió ella con su benevolente sonrisa.
-¿A qué o a quién espera?- preguntó impulsada por la curiosidad.
-Yo hace tiempo que deje de esperar. Me limito a recordar lo que esperaba, a descubrir que lo hacía tan importante- volvió a responder.
Intrigada por aquella misteriosa mujer se sentó a su lado y siguió preguntándole:
-Y, ¿qué recuerda?
-Tantas cosas… más de las que pensaba-dijo suspirando.
Lucía no supo que responder. Sentía que debía dejarle intimidad pero no quería irse. Entonces la mujer comenzó a hablar.
-¿Sabes a lo que nos dedicamos los humanos? A esperar, eso hacemos durante toda nuestra vida. Dejamos pasar el tiempo rellenado las esperas- hizo una pausa- Toda espera anterior siempre fue mejor que la presente y la futura superará todas las anteriores. Soñamos con que está sea más amena, más tranquila. Pero luego la cubrimos con toda clase de adornos, engañándonos. Queremos creer que no esperamos, que aprovechamos nuestro escaso tiempo. Sin embargo, sí que lo hacemos… y cuando nos damos cuenta que esperamos, nos desesperamos. Nuestra consciencia se rebela contra nuestra inconsciencia cuando descubre lo que hay en ella. Espera y más espera- cogió aire y continuó- Solo somos conscientes de que esperamos cuando nos vemos obligados a hacerlo. Aunque esperemos andando, conduciendo, durmiendo o comiendo.  Hay personas que tienen claro lo que esperan, otras no lo saben y algunas lo olvidaron. Pero todas esperan… menos yo que decidí dejar de hacerlo- concluyó su monólogo.
-Quiere decir que en vez de perseguir aquello que anhelamos nos quedamos quietos esperando a que venga a nosotros- resumió intentando comprenderla.
-Cada cual lucha más o menos por lo que quiere, aparte de eso me refiero que aunque alcancemos nuestras metas, siempre esperamos más y más. Incluso cuando la espera está a punto de acabarse soñamos con seguir esperando- dijo la señora.
-Porque somos inconformistas…-afirmó decepcionada- En cualquier caso, si usted ha dejado de esperar ¿Por qué  está aquí sentada y no va por aquello que esperaba?- volvió a preguntar Lucía.
-Porque es tarde… ¿Has escuchado eso de que el tiempo pone las cosas en su sitio?- dijo la señora.
Asintió.
-Pues es mentira, solo las aleja… y al final nos resignamos a aceptarlas- desveló.
-¿Cuándo se considera que es demasiado tarde?- preguntó con creciente interés.
Y esta vez fue la mujer quién no supo que decir.
-No lo sé- dijo al final.
-Yo creo que hasta que no morimos- respondió ella.
-Bueno eres joven, es normal que pienses eso. En la juventud todos nos sentimos inmortales capaces de hacer grandes cosas, pero con el tiempo cuando vemos frustrados nuestros deseos, el futuro se ve de otro modo- dijo intentando despertar a la joven.
-Siempre igual, los niños ¡qué inocentes!, los jóvenes ¡qué incrédulos! y los adultos ¡qué sabios! A ver… no digo que no sea así, pero ni tanto ni tan poco. Todos deberíamos sacar lo mejor del resto- se defendió Lucía.
-Sí, supongo…- dijo dándole la razón.
Llegó el silencio, un silencio consentido y necesario. Había que saborear todas aquellas palabras lentamente para su disfrute y continuidad.
-En definitiva, no se trata de no esperar. Las esperas muchas veces son precisas. Sin embargo, tienen que ser como un impulso para pasar al siguiente capítulo y no excusas que rellenen hojas vacías- reflexionó la señora deshaciendo el silencio.
-Sobre todo tienen que ser conscientes…-completó Lucía aquella conclusión.
La noche caía sobre ellas. Una noche sin luna, estrellas, ni nubles solo el cielo infinito. Una noche más que ya se iba para no volver.
Allí estaban, asimilando aún lo sucedido, cuando paró el último autobús. La puerta se abrió  y  el conductor miró por el espejo esperando su entrada. Una sonrisa se dibujo en sus rostros y tras una cómplice mirada cogieron ese autobús. Un autobús sin retorno, con sus paradas y pinchazos, y con un rumbo aún bastante incierto. Pero con un emergente trayecto y entusiasmados destinos. Por fin, el camino se despejaba para empezar a transitarlo.